Guía de Anillos de Compromiso

Octubre

El ópalo, llamado así por sus colores cambiantes, es la piedra de octubre. Aquí se explica qué separa el ópalo negro del blanco y qué leyendas lo rodean.

Un gran cabujón de ópalo oval con destellos verdes, naranjas y azules en su cúpula.

El ópalo es la piedra de nacimiento del mes de octubre. El origen del nombre de la piedra procede de la palabra griega opallios, que significa cambio de color; y la piedra presenta, en efecto, intensos destellos de color, efectos de colores en su interior. Cuanto más oscuro es el ópalo y mayor es la gama de colores que encierra, más raro y caro resulta.

El ópalo parece contener, congeladas en su interior, manchas de los colores puros del arco iris, en una espléndida composición natural.

Los colores del ópalo

El ópalo negro, pese a su nombre, no es negro: es una piedra cuyo color de fondo oscuro se compone de tonos profundos de morado, verde o azul, sobre los que se aprecian intensos destellos de color.

Cuanto más oscura es la piedra y más variado el juego de colores en ella, más rara y valiosa resulta.

El ópalo negro se considera el más caro. El ópalo blanco es un ópalo de composición química idéntica a la del negro, pero cuyos destellos de color aparecen sobre un fondo claro. Este ópalo suele tener menos destellos de color, porque al ojo humano los colores mezclados le parecen blancos. El ópalo es tanto más caro y tanto más raro cuanto más nítidos son en él los límites de los colores.

El ópalo en el judaísmo

El ópalo se identifica con la piedra leshem, una de las piedras que figuran en el pectoral del sumo sacerdote. La piedra se atribuía a la tribu de Dan, pero hoy no es posible saber con certeza si la piedra que llamaban leshem es realmente el ópalo que conocemos.

«Dan sobre el leshem, y se la llama atupsi, y sobre ella un rostro humano invertido, porque la tribu de Dan volcó la copa y convirtió a Leshem en símbolo en el ídolo de Micá. Y está escrito en el libro de Josué, en el reparto de la tierra: “y llamaron a Leshem, Dan, según el nombre de Dan su padre”, que es una ciudad de la Tierra de Israel».

(Las piedras del pectoral según el Midrash Talpiyot, obra del rabino Eliyahu HaKohen, siglos XVII-XVIII, que vivió en Esmirna, Turquía)

Propiedades y virtudes curativas del ópalo

Es la estructura química del ópalo la que le confiere su colorido tan particular. El ópalo se compone de sílice y agua, pero es su estructura interna la que crea esos hermosos colores. En realidad, el ópalo está formado por diminutas esferas de sílice de tamaño uniforme, un tamaño que solo puede distinguirse con un microscopio electrónico: una diezmillonésima de milímetro. Las esferas se disponen en finas capas superpuestas. La luz que incide en la superficie de las esferas se descompone en los colores del espectro y regresa al ojo en forma de un destello luminoso determinado. Desde otro ángulo, el color reflejado por esa capa cambia. Es el tamaño de las esferas lo que determina el color percibido desde la capa. Cuando las esferas no son de igual tamaño, la luz se descompone de manera distinta en cada una y, por tanto, el color parece diferente de una esfera a otra.

Las propiedades místicas del ópalo

Esperanza, fe y buena fortuna. La creencia de que quien lleva la piedra verá cambiar su suerte, creencia nacida del cambiante juego de colores de la piedra.

El ópalo se asocia con la creatividad y la imaginación. Inspira y refuerza la expresión personal.

Una piedra de visión interior, creatividad e intuición. El ópalo estimula la imaginación, refuerza el vínculo con las emociones y fomenta la creatividad.

Contexto histórico del ópalo

El ópalo se conoce en Europa desde las épocas griega y romana. La piedra procedía entonces de las actuales Hungría y Checoslovaquia. En Inglaterra, en tiempos de la reina Isabel I, las joyas engastadas con ópalos estaban muy extendidas entre la nobleza.

El ópalo se menciona incluso en la obra de Shakespeare «Noche de Reyes». A comienzos del siglo XIX el ópalo perdió valor y su precio cayó más de un 50 %. Ello se debió a que su nombre quedó asociado a la mala suerte tras la publicación de un relato escrito por sir Walter Scott en 1829.

En 1877 se descubrieron grandes yacimientos de ópalo en Australia Meridional, que eclipsaron la producción húngara, dominante hasta entonces. El ópalo australiano debe su gran fama a una piedra llamada The Flame Queen, un ópalo negro de 253 quilates.

Leyendas sobre el ópalo

En distintas épocas se creyó que el ópalo traía mala suerte. Esa creencia quizá se debiera a la fragilidad de la piedra. El ópalo es difícil de trabajar; se rompe y se agrieta con rapidez y es sensible a los cambios de temperatura, al desgaste y a los productos químicos agresivos. En la época romana se creía que el ópalo traía buena fortuna, gracias a la posibilidad de ver en él el arco iris, símbolo de esperanza. En la Europa medieval, las mujeres de cabello dorado creían que llevar un collar de ópalos preservaría el color de su pelo.

Piedras alternativas: turmalina rosa (Pink Tourmaline), turmalina verde (Green Tourmaline), topacio (Topaz).

La alternativa más resistente de octubre

El ópalo es hermoso, pero delicado y sensible a los golpes y a la temperatura, por lo que muchas personas que eligen una piedra de nacimiento de octubre para el uso diario prefieren la turmalina, su alternativa tradicional. Israel Diamonds ofrece turmalinas sueltas (se abre en una pestaña nueva) en una variedad de colores para engastar a tu gusto.

Diecisiete ópalos en cabujón con destellos verdes, naranjas y azules, algunos aún en su matriz parda, la piedra de octubre.